ALTA COSMÉTICA ORGÁNICA
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    Rocío Bravo Bravo pesquera

    Hoy, para empezar con el blog de Cosmética Orgánica, me gustaría hablaros un poco sobre cómo surgió la idea FORÊT.

    Cuando era adolescente tenia un gran problema con los granos… Y os podéis imaginar el trauma que es con 15 años tener una paella” en la cara ¡Esta cuestión se agravaba a causa de la inevitable “edad del pavo” que me poseía. Recuerdo que mi madre me decía  “cuídate la piel desde joveny como no, ni caso. Muchas reconoceréis, en vuestro pasado o presente, la actitud típica de las adolescentes, que nos creemos las más listas y las reinas de los mares. Mi madre, luchadora empedernida, me llevaba continuamente a diversos dermatólogos, pero nada ni nadie acertaba a ponerme la cara bonita. Me compraba las típicas cremas que anuncian en la televisión mostrando unas modelos con espinillas falsas en la piel que te prometían el oro y el moro de la belleza cutánea, pero de nuevo… nada. Así estuve 10 largos años de mi vida. Jabones, cremas, tónicos, mascarillas, aceites, seránMultitud de productos de marcas súper conocidas que seguro os habéis comprado en muchas ocasiones o que incluso tendréis en vuestro baño, repleto de tarros de ese tipo de cosmética “tradicional”. Os podría dar la guía completa de cómo estropear más tu piel. 

    Hasta que un día, una buena amiga mía de Ourense me recomendó una tienda de cosmética natural y orgánica en Allariz. Allí nos fuimos las dos. Yo siempre esperanzada en recuperar mi piel. Allí, asombrosamente, me recomendaron únicamente un jabón. Me indicaron que lo usase mañana y noche y que me hiciese una foto antes de usarlo y dos semanas después. Os puedo jurar que en dos semanas mi cara era otra. No olvidaré ese jabón. Al dármelo por la noche, me despertaba a la mañana siguiente con la cara llena de grasa ! Si! Llena de aceite ¡Estaba claro que mi piel estaba reaccionando extrayendo  toda la grasa y toxinas acumuladas durante toda mi, aún corta vida. Fue un despertar. Un redescubrir de mi piel. Cambió y mejoró tanto el estado de mi piel que salía a la calle sin maquillaje. Volvía a sentir que tenía la piel bonita. ¡Por fin¡

    Poco a poco fui introduciéndome en ese mundillo e investigando. Leía artículos de cosmética orgánica. Aprendí a ser constante en mi rutina cosmética de mañana y noche. Aprendí que la piel no solo es una cuestión de Belleza, sino de salud. Que la piel es el reflejo del estado interno de nuestro organismo. Probaba productos de diferentes marcas de origen exclusivamente natural u orgánico. En definitiva, fui asistiendo al renacer de una piel dormida y castigada durante años. 

    Pasaron muchos años hasta que un día, por esas incomprensibles  y misteriosas casualidades de la vida, me ofrecieron la oportunidad de trabajar en una tienda de alta cosmética orgánica y esto me dio la oportunidad de introducirme aún más profundamente en este campo. Descubrí un amplio abanico de marcas y productos. Me apasionaba estar entre todos esos productos tan maravillosos, con sus delicados y sutiles aromas y sobre todo, les agradecía íntimamente su potente efectividad, la conocía por experiencia propia. Sabía que auxiliaban la piel y que había una concordancia y armonía entre mi piel y los productos naturales y orgánicos con que la nutría. Y, además, otro aspecto que me encantaba era asesorar a las pieles dormidas que entraban por la tienda y ver que volvían otro día muy contentas por haber despertado de un mal sueño como el mío.

    Por desgracia, esa tienda se vio obligada a cerrar. Y ahí me quede yo, con una pena y una espinita bien clavadas. Pero desde el mismo día en que aquel local cerró sus puertas una idea comenzó a revolotear dentro de mi cabeza ¿Por qué no abrir mi propia empresa de cosmética orgánica?

    Reconozco que me costó decidirme. Por miedo. El miedo, ese mal consejero al que tantas veces hacemos demasiado caso. Pero yo, como soy bastante cabezota, y no me gusta que nada frene mis sueños y tengo una familia que se ríe del miedo…..decidí emprender este viaje lleno de incertidumbre. Prefiero vivir sin miedo aferrada a mis sueños a que venga alguien y me pague para que cumpla los suyos. 

    Hasta aquí mi pequeña historia de hoy. Me despido con gran cariño y animando a todos a que no tengáis miedo a los cambios en vuestra vida y también a que despertéis vuestras pieles dormidas…

     

     

     

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