ALTA COSMÉTICA ORGÁNICA
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LA PIEL

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Rocío Bravo Bravo pesquera

La piel

La piel no es solo un simple envoltorio del cuerpo, es un órgano que cumple una importante función vital. Tiene un papel protector en el sentido físico, actuando como una barrera al medio externo; en el sentido defensivo evitando las agresiones de los microorganismos; además es un importante órgano de eliminación de toxinas. El organismo humano necesita eliminar productos de desechos metabólicos y la piel se ocupa de parte de este trabajo.

La importancia de la piel en su relación con el resto del organismo se ve reflejada en la práctica clínica. Innumerables enfermedades y procesos patológicos muestran en la piel cambios significativos que orientan el diagnóstico. El caso más notorio son las hepatopatías que presentan un cambio notorio en la coloración de la piel, se tiñe de amarillo por el efecto de la bilirrubina que se halla aumentada en la sangre; es lo que se denomina ictericia. Menos conocidos por el gran público son los cambios producidos por el estado de hidratación o deshidratación, las descamaciones, cambios en la turgencia, o en las características de la sudoración y el olor; cada uno de ellos nos da pistas que contribuyen a elaborar un diagnóstico.

A la inversa, la piel sirve también de vehículo para llevar estímulos curativos a diferentes órganos internos. El ejemplo más conocido es el de la acupuntura china. A través de esta técnica el médico introduce agujas en diferentes puntos en función de lo que hay que tratar y con eso se logra el equilibrio en regiones internas del cuerpo. Otros estímulos utilizados son el térmico y el magnético.

Por otra parte, la piel es agredida desde el exterior por factores que podemos o no controlar, como la exposición al sol y a otros agentes climatológicos y también a radiaciones de muchos otros tipos. Además, la falta o mala calidad del sueño contribuyen al mal estado de la piel, así como el control del estrés. En este sentido, nuestro estado psicológico y anímico se reflejan en la piel de forma que esta se “apaga” o “ilumina” dependiendo de él.

Por último, si aún en el mejor de los casos, con una salud y un estado anímico óptimos maltratamos nuestra piel con productos cosméticos elaborados con sustancias químicas a través de las cuales introducimos en el cuerpo lo que nuestros órganos a través de ella tratan de eliminar, solo estaremos contribuyendo paradójicamente no solo a su prematuro envejecimiento, sino  a intoxicar constantemente nuestro organismo estableciendo un mecanismo de retroalimentación nocivo.

Con lo expuesto es fácil deducir la importancia que puede tener el buen cuidado de la piel. En este sentido los cosméticos deberían cumplir requisitos estrictos sobre su elaboración y producción que eviten sobrecargar el organismo con tóxicos cuyo acúmulo puede ser causa de enfermedades serias.

 

Colaboración del Dr. Tikara Otomo

Especialista en Medicina Integral

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